Posteado por: andersmalkav | 7 Noviembre 2007

La prisión de Kholdeim

En un lejano país nórdico, cuentan los viejos del lugar la leyenda de Kholkeim. Un peligroso tirano que en su afán por apoderarse de todo aquello que no era suyo, creó una gran prisión, tan bien vigilada que cada preso tenía un guerdián en la puerta de su celda solo para vigilarle a él, entranados para no dormir nunca.

Los habitantes fueron esclavizados uno tras otro, obligados a realizar todo aquello que el cruel Kholdeim desease, y a entregar todas sus pertenencias al tirano.

Al final, todos los ciudadanos fueron apresados, nadie pudo resistirse, las casas y las calles quedaron vacías, mientras el temible dictador se convertía en el hombre más poderoso del mundo conocido.

Esta situación, sin embargo, cambió cuando un pequeño niño, de tan solo 4 años escapó de su celda, y escondiéndose hábilmente, empezó a despistar a los guardias de cada una de las celdas. Algunos de sus paisanos pudieron escapar, otros cayeron al ser descubiertos, pero todos pudieron intentar luchar por su libertad.

Finalmente, la mayoría escapó, dejando las tierras de sus padres vacías, estableciéndose en otras zonas, y esperando a que el tiempo acabara con la vida del tirano Kholdeim, para poder regresar a ocupar su lugar y recuperar lo que fue suyo.

Se dividen los participantes en dos grupos (El segundo grupo con un participante más). El primer grupo representa a los “prisioneros”, los cuales están sentados en el suelo en círculo, dejando un hueco más. El segundo grupo representa a los “guardianes” que deberán estar de pie, detrás de cada niño sentado.

El hueco vacío tiene un “guardián”. Este guardián debe guiñarle el ojo a cualquiera de los prisioneros, el cual tiene que levantarse rápidamente de su lugar a ocupar el lugar vacío sin ser tocado por su guardián. Si es tocado debe permanecer en su lugar.


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