
Cuenta la leyenda, que en los tiempos del aclamado Gengis Kan, en el lejano imperio mongol, que albergaba toda Asia, y se llegó a temer por Europa, vivió en su corazón un pequeño reducto, que no acataba las órdenes del gran conquistador.
En tal sitio gobernaba Thurambar, un pequeño hombre al que temía incluso el propio Gengis Kan, y al que nadie se atrevía acercarse por voluntad propia.Este hombre, de pequeña estatura, y floja constitución, llegó a convertirse en el ser humano más influyente de su época, y todo gracias a las extrañas habilidades que poseía.
Se cuenta de él, que en una ocasión se vió acorralado por una temible manada de lobos, y Thurambar hizo que se mataran entre ellos, hasta que el último se mordió a si mismo hasta perecer.
Tal vez fue el cerebro más desarrollado de la historia, o tal vez poseió algo que solo él supo utilizar, pero lo que es cierto es que tuvo la capacidad de dirigir la voluntad de todo aquél que quiso. Seguramente, Gengis Kan fue dirigido por este personaje, en el caso de que la leyenda fuera cierta.
El juego al que vamos a jugar, representa uno de sus pasatiempos favoritos, llegar a un pueblo y jugar con sus habitantes.
El monitor anuncia “toquen x” (x = cualquier color u objeto). Los participantes deben tocar algo que lleve otra persona del color anunciado. “toquen una sandalia” o “toquen un membrillero”, “toquen una pulsera”, “toquen una rodilla”. A los niños les encanta si les dices además que lo hagan a cámara lenta.






